
Borderline relata los entresijos de un triángulo amoroso interracial y su efecto sobre los habitantes de un pequeño pueblo. La historia se desarrolla en una pensión ocupada por unos jóvenes progresistas y hedonistas que simpatizan con la población negra. En un giro impensable para la época, la encargada alquila una habitación a una pareja negra, formada por Pete Marond (Paul Robeson) y su esposa, Adah (Eslanda Robeson). Adah inicia un affair con Thorne (Gavin Arthur), un hombre blanco, lo que escandaliza a los habitantes del pueblo y a la mujer de Thorne, Astrid (Hilda Doolittle). Pete intenta reconciliarse con Adah, pero ella decide dejarle y abandonar el pueblo. Al confrontar a Thorne, Astrid desata la tragedia.








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